Abre el siglo XIX un edificio de enorme interés:
la Parroquial de San Pedro en Pola de Siero.
Frontero su solar a lo que fue el Hospital de
los Santos Mártires Fabián y Sebastián, resto
de sus dependencias era lo que se conocía
hasta que se derribó en los 80 como Capillina
de les Animes. Ahí debió ubicarse lo que fue
el núcleo fundacional de la Pola.
Es el deseo de gozar de una mayor amplitud
y autonomía lo que lleva a los vecinos
de Siero en un momento de expansión demográfica a encargar las trazas de un
nuevo templo al arquitecto madrileño Alfonso
Rodríguez, que las firma el 31 de Julio
de 1801, previa aprobación del la Real
Academia de Bellas Artes. Por Decreto de
Carlos IV se otorgan arbitrios sobre la carne,
el salín y aguardiente y vino para subvenir
a los gastos. Había venido haciendo
las veces de Parroquia la Capilla del Palacio
del Marqués de Santa Cruz al que ya
nos hemos referido y estaba adosada a él
en menor altura.
Poco va quedando en Pola de Siero que se
encuentre en condiciones dignas. Destacamos
la casa marcada con el número 13 de
la calle Marquesa de Canillejas, con una decorativa
escalera en hierro forjado en la que
la estética modernista nos muestra un dragón
alado que enrosca su cola de modo ascendente
en los zarzillos de las barras verticales.
Síntesis del eclecticismo con la vertiente
popular de las buhardillas resaltadas,
son las desaparecidas Casas de Riaño (y
que se encontraban situadas en la calle Florencio
Rodríguez 19). En el cementerio parroquial
la sepultura de los García Ochoa realizada
en los años 20 por artistas gijoneses
con una figura central muy bien lograda nos
habla de los afanes estéticos de la burguesía
que no siempre muestra tanto gusto en
sus iniciativas. Curiosa es la mole del seudotemplo
clásico construido por la familia
Somonte de grandes pretensiones y pobreza
de materiales pero marca con su posición
dominante la silueta del cementerio.
Asomaba entre sus columnas falsamente jónicas
un esqueleto que era el pavor de los
niños que lo visitábamos.
La intervención de la labor constructiva de
la Dictadura y la 2ª República han marcado
decisivamente la villa de la Pola. La ley
de Casas Baratas de 1921 y el Estatuto
Municipal junto al Decreto Ley de 1924
marcan una política de construcciones: Infraestructuras
municipales, edificios escolares
y viviendas, llamadas de casas baratas
centran la actividad de los años 20 al
35 en la capital del Concejo y en el resto
del mismo.
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