El ayuntamiento pierde el carácter democrático
que habían tenido durante la República.
El alcalde es nombrado por el Ministro de la
Gobernación y los concejales elegidos de entre
los residentes cabeza de familia, los sindicatos
verticales y las personas identificadas
con el régimen. La actividad
económica se recuperará lentamente.
La importancia histórica de las industrias alimenticias
y del mercado de la Pola está directamente
relacionada con la actividad
agropecuaria del concejo. Durante el franquismo
las empresas dedicadas a la fabricación
de productos de consumo forman
uno de los grupos económicos más importantes.
También la administración local comienza a
llevar a cabo desde los años cincuenta una
política de obras públicas que conduce a la
mejora sustancial de las condiciones de vida
del vecindario.
Especial importancia tendrá la organización
del servicio de agua corriente y alcantarillado
para la mayoría de la población, servicio
que, en 1950, sólo disfrutaba el 8% de los
habitantes del concejo.
A partir de los años cincuenta mejoran notablemente
los servicios públicos de todo
tipo (educativos, sanitarios, culturales y
deportivos), aunque la mayoría de ellos se establecen en la capital municipal.
Como en el resto de Asturias, la dictadura
sometió a la vida cultural y asociativa a un
férreo control. La falange organizará durante
los años cuarenta y cincuenta la escasa
actividad cultural en el concejo, por
otro lado de ningún modo comparable a la
desarrollada antes de la guerra. Las bibliotecas
públicas del Centro Coordinador de
Bibliotecas se abren mucho más tarde que
en el resto de la zona central de Asturias:
la de la Pola en 1954.
La sociedad cultural más activa de los años
cincuenta y sesenta será Siero Musical, fundada
a mediados de los años veinte, de la
mano ahora del músico Ángel Émbil, y que
disfrutará desde 1960 de local social propio,
financiado por el indiano Juan Hevia.
Tras la muerte de Franco un nuevo régimen
democrático sustituye a la dictadura. En
1979, las primeras elcciones municipales
democráticas dan la victoria al Partido Socialista
con un 42,18% de los votos, mostrando
un mapa electoral muy similar al de
las últimas elecciones democráticas celebradas
cuarenta y tres años antes.
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