Junto con los Zamarrones de Lena, los
Bardancos de Caso y los Guirrios de Bimenes,
Laviana, San Martin del Rey Aurelio
y Langreo, los Sidros formaron lo que
los investigadores asturianos Constantino
Cabal y Fausto Vigil agrupan bajo el
nombre genérico de “máscaras de invierno”
y que, como ocurre en casi todas las
manifestaciones del teatro tradicional, están
compuestas por grupos de mozos exclusivamente
que actuaban en las fiestas
de finales o de principios de año en algunos
concejos asturianos.
Sobre su origen Fausto Vigil y Uría Ríu mantuvieron
una larga polémica en la segunda
década de este siglo.
La vestimenta de los Sidros es muy peculiar y
consta de:una camisa y un pantalón blancos,
cuyas perneras se recogen en una botas altas
o en unas polainas o leguis, cuando llevan botas
bajas, en ambos casos de color negro.
En los laterales exteriores del pantalón y en
la bragueta llevan dos franjas cosidas con
un cordón fino rojo, entre las que queda una
separación de tres o cuatro centímetros,
donde va un cordón azul, cosido en zigzag.
Un cucurucho de unos 60 cm. de piel de
oveja con su lana, a modo de sombrero, que
se prolonga sobre el pecho y la espalda como
un peto y una espaldera, llamado “les
melenes”, y rematado en su parte superior
con rabo de zorro, amarrado con cintas de
colores llamativos. Les Melenes se sujetan a
la cintura con unos cordones. Una máscara
roja que les cubre la cara y tiene aberturas
ribeteadas en azul para los ojos, nariz y boca.
Una faja ancha de color llamativo en la
cintura, sobre la que se coloca un cinturón
de piel negro que lleva sujetos cuatro cencerros,
o esquilones. El Sidru, porta siempre
un palo bastante grueso y de unos tres metros de largo, llamado pértiga, en la que se
apoya para hacer sus números de saltos y
cabriolas, rematada en su extremo inferior
por un regatón metálico, llamado rexu. |