La villa de Pola de Siero nace en torno a la Alberguería de San Pedro (S. XII), que de prestar asistencia a pobres y enfermos maendicantes, pasó a funciones de acogida a peregrinos desde la Baja Edad Media, al incrementarse las corrientes de peregrinación. La villa era paso hacia San Salvador de Oviedo y de ahí a Santiago de Compostela.

En el año 1270 el Rey Alfonso X concede la Carta Puebla otorgando distintos privilegios y la autorización para hacer un mercado semanal. La base jurídica de la carta, producto de la petición de los interesados, expresa la voluntad de los moradores de cierto territorio para hacer una puebla o villa con objeto de mantener el orden público, proteger a las personas y a sus bienes contra abusos y bandidaje, debido a que los habitantes de Siero se habían quejado al Rey repetidas veces por los malos tratos que recibían por parte de caballeros, escuderos y malhechores.

El lugar elegido debía coincidir con alguna villa, Castillo, etc. o ruta frecuentada por las peregrinaciones como es el caso del Concejo de Siero.
El término puebla de clara connotación urbana, se antepuso al nombre específico del territorio. Fueron fundadas 26 pueblas en Asturias. A finales del S. XV la palabra puebla fue sustituida por la contemporánea Pola.
En la actualidad Pola de Siero es el centro neurálgico del concejo debido al desarrollo, tanto industrial como comercial que ha experimentado con el paso del tiempo.